Originariamente los campesinos vascos trasportaban sus materiales, recoltas, mercancías...con sus carretas. Uno de los problemas más corrientes era la del hundimiento o encenagamiento de éstas. Sobre un terreno adecuado, es decir más o menos plano, podían echar mano de los los bueyes o caballos. Sin embargo, en los terrenos pedregosos de monte, es muy difícil contar con dichos animales; se veían obligados a utilizar una palanca o a alzar la carreta ellos mismos para que pivotase.

                       El levantamiento de carreta se basa en este principio. Cada participante debe levantar una carreta de 350 kilogramos a brazos, haciéndola pivotar sobre el timón, única parte en contacto con el suelo. El candidato elige el sentido de rotación que prefiere, y no se para hasta que el peso de la carreta sea insoportable. Si lo desea, puede marcar una pausa y retomar unos instantes más tarde (pero la carreta no deberá tocar el suelo). En el momento en que una parte del timón toca el suelo, la prueba es dada por terminada y se mide la distancia recorrida por el candidato. Poco importa el tiempo que haya tardado.